2026-06-10
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La Copa Mundial regresa a América del Norte entre costos récord y controversias en aumento

La Copa Mundial de la FIFA 2026 comienza en territorio familiar, pero los organizadores enfrentan una serie de dramas fuera del campo que amenazan con eclipsar el deporte mismo.

2026-06-10·Australia·Síntesis de 2 fuentes
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Photo: Emerson Vieira / Unsplash · illustrative

La Copa Mundial de la FIFA 2026 se inaugura en América del Norte este mes, marcando la primera vez que la región alberga el torneo en 32 años, y trae consigo un costo que ha establecido un nuevo récord en la historia de los gastos de la Copa Mundial. El evento siempre atraería escrutinio; lo que los organizadores quizá no anticiparon fue cuánto de él llegaría antes de que se jugara el primer partido.

El torneo, repartido entre Estados Unidos, Canadá y México, es ampliamente descrito como el más costoso de la historia de la Copa Mundial. El formato expandido de 48 equipos, la mayor cantidad de sedes y los compromisos de infraestructura en tres naciones han impulsado el gasto a niveles que hacen que las ediciones anteriores parezcan modestas en comparación.

Esta caracterización caótica ha atraído comparaciones con la edición de 1994, también celebrada en Estados Unidos, cuando la persecución policial de O.J. Simpson se desarrolló durante el torneo y amenazó con consumir completamente la atención de los medios. Tres décadas después, los organizadores se encuentran navegando un nuevo conjunto de distracciones que han proyectado una sombra sobre los preparativos.

La naturaleza exacta de las controversias actuales fue caracterizada en reportajes como de amplio alcance, abarcando logística, gobernanza y la política más amplia del deporte internacional. La magnitud de la huella del anfitrión — docenas de ciudades en un continente — ha agregado complejidad operacional que los críticos argumentan fue subestimada durante la fase de postulación.

Los partidarios del torneo han señalado la oportunidad histórica de unir tres naciones bajo un único evento y el potencial comercial del mercado norteamericano, la audiencia más grande sin explotar para la vitrina global del fútbol. Los escépticos, entretanto, han cuestionado si la ambición del formato expandido sirve al deporte o principalmente a los intereses financieros de la FIFA y sus socios comerciales.

La posición del fútbol en Estados Unidos ha crecido considerablemente desde 1994, cuando el país fue anfitrión de una Copa Mundial sin una liga profesional de primer nivel. Major League Soccer ahora funciona en docenas de clubes, y el equipo nacional ha reconstruido su posición tras su fracaso en clasificarse para la edición de 2018. El torneo de 2026 es ampliamente visto como un momento crucial para la trayectoria a largo plazo del deporte en América del Norte.

Lo que permanece poco claro es cuán significativamente la turbulencia previa al torneo afectará tanto el espectáculo en el campo como el entusiasmo público en las naciones anfitrionas. Las Copas Mundiales anteriores han demostrado la capacidad del torneo de generar su propio impulso una vez que comienza la competencia, absorbiendo el ruido fuera del campo mientras el deporte se apodera.

Si la edición de 2026 puede replicar ese patrón — y cumplir con su costo extraordinario — se hará más claro conforme se desarrolla la fase de grupos. Por ahora, el torneo llega cargado tanto con el peso de la expectativa como con una carga inusualmente pesada de preguntas sin resolver.